
Las empresas familiares producen conflictos
En el comienzo de toda empresa familiar, el empuje necesario para dar arranque, hace que no se perciban algunos problemas intrínsecos a este tipo de emprendimiento. Cuando la situación es más calma, es muy frecuente que comiencen a confundirse las funciones de cada miembro y que no pueda encontrarse el límite entre una cena familiar y una reunión de negocios. Es imprescindible tomar algunas precauciones desde el principio para evitar dolores de cabeza en un futuro.
Saber de qué se encarga cada integrante y no sobrepasarse en las funciones es la premisa básica. Además, es fundamental no confundir los roles familiares con los de la empresa. Al ser previos los vínculos familiares, es muy habitual que estos se antepongan a la hora del trabajo. Esto puede generar inconvenientes que, además son más profundos que en una relación laboral estándar, debido a la implicancia familiar y los afectos existentes.
Las empresas familiares pueden ser muy ventajosas en cuanto al nivel de confianza y la satisfacción en la tarea, pero requieren un esfuerzo constante y un mayor grado de tolerancia. Sostener una comunicación franca y sincera puede ser el pilar en donde se base el éxito comercial y la felicidad de toda una familia que se dispone a trabajar en conjunto.












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