Se ha creado todo un mito alrededor de si es bueno o no utilizar el microondas. Y es que cuando quieres recalentar una comida o preparar algún platillo es mucho más fácil de acudir al horno que a la estufa.
Un grupo de científicos de la Universidad de Graz, en Austria, en colaboración con investigadores de la Universidad de Extremadura, publicaron un estudio que revela los datos de la “posible influencia de los campos electromagnéticos emitidos por el microondas en la estructura y la digestión enzimática de las proteínas de los alimentos”.
El rumor sobre el daño que causa este instrumento de cocina en la salud se debe a la supuesta incidencia que tienen las radiaciones electromagnéticas emitidas y la anómala modificación de las propiedades de los alimentos al ser expuestos a estas ondas cuando son calentados.
El estudio realizado concluyó que “los valores aplicados en laboratorio con un microondas convencional, tienen una magnitud entre 3 y 4 veces más baja de la que se necesitaría para provocar cambios significativos en proteínas o enzimas”. Es decir, las alteraciones que se producen son iguales a las alteraciones que ocurrirían si se utilizara algún otro método convencional para calentar los alimentos.
Según los resultados, el microondas es seguro de utilizar para la cocina. Aunque no se ha estudiado la relación entre la salud y la radiación electromagnética de cualquier electrodoméstico, siempre se ha recomendado tener precauciones y moderar el uso.













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