
Un brasier apretado puede significar que la mujer que lo use podría tener cáncer de mama. Todo depende de cuánto tiempo lo use.
Durante años, los artículos que hablaban sobre el cáncer de mama apuntaban que una mala dieta y la falta de ejercicio eran los principales culpables. Lastimosamente, las mujeres con una vida activa y saludable también lo sufrieron.
Un estudio sobre el cáncer de mama fue más allá y logró vincular el uso del brasier apretado con este padecimiento.
En Estados Unidos se descubrió que las mujeres con cáncer de mama tenían antecedentes de uso de brasieres más apretados y por más tiempo que las que todavía no habían desarrollado la enfermedad.
Todas las mujeres con cáncer de mama que participaron en el estudio dijeron que usaban el brasier por más de 12 horas diarias.
Lo que sucede es que al usar brasier, en especial uno apretado, los senos son oprimidos y se cierran las vías del pecho a los nódulos linfáticos. Ya que a través de ellos el cuerpo elimina las toxinas, esto provoca la acumulación de líquidos, ablanda el tejido mamario y puede formar quistes en los senos.
Al contrario de lo que todos creen, los brasieres hacen que los senos se vuelvan más débiles y flojos porque se vuelven dependientes al soporte que brinda. La piel pierde su habilidad de sostener los senos por sí misma.
Tres buenos hábitos que pueden ser la solución al cáncer de mama son: no usar nunca un brasier apretado, no usarlo cuando no sea necesario y dormir sin brasier.
Existe un lapso de tiempo de recuperación de la enfermedad del seno fibroquístico: de diez días a dos semanas sin usar brasier. Muchas muejres que han dejado de usarlo han mostrado mejoría.
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